MES DE NOVIEMBRE

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martes, 22 de noviembre de 2016

QUE EL LLEGIR NO ET FACI PERDRE L´ ESCRIURER- QUE EL LEER NO TE HAGA PERDER EL ESCRIBIR

ESTA FRASE QUE HE ESCRITO EN UN TROZO DE PAPEL ME LA DECÍA MI PADRE
AQUI ESTOY YO LEYENDO EN EL PATIO DE MI CASA, ERA MUY JOVENCITA, ME HABÍAN HECHO LA PERMANENTE PARA QUE  NO ME CARDARA EL PELO



 MIS PADRES A MEDIADOS DE LOS AÑOS 60


BONA NIT:

He tornat a llegir molt, m´encanta la lectura, de joveneta i de petita era la meva afició preferida, perque llegir era com somniar desperta, sobretot era super romántica, mare meva quins "pardalets al cap", també m´agradava les llibres d´aventures com Robinson Crusoe, Viaje al Centro de la Tierra,  etc...
El meu germá col-lecionaba uns llibrets petitons que es deien " Enciclopedia Pulga", i m ´els deixaba. 
Quan vareig vindre a Valencia, el meu pare m´escribia i amb deia, "Que el llegir no et faci pedre l´escriurer "
I ara resulta, que m´he tornat a enganxar a la lectura  i disfruto moltissim llegin llibres que puc tindre entre les mans  i es clar no tinc gaire temps i ja no faig tans Posts.
 Avui m´ha vingut aquest record i tindré que fer cas al que amb deia el meu pare, escriuré una mica més.
Desde Valencia amb carinyo 

BUENAS NOCHES:

He vuelto a leer mucho, me encanta la lectura, de jovencita y de pequeña era mi afición preferida, porque leer era como soñar despierta, sobretodo era super romántica, madre mía cuantos "pajaritos en la cabeza", también me gustabsn los libros de aventuras como Robinson Crusoe, Viaje al Centro de la Tierra, etc...
Mi hermano coleccionaba unos  libritos  pequeñitos que se llmaban "Enciclopedia Pulga", y me los dejaba.
Cuando vine a vivir a Valencia, mi padre me escribía  y me decía "Que el leer no te haga perder el escribir"
Y ahora resulta, que me he vuelto a enganchar a la lectura y disfruto muchísimo leyedo libros que puedo tener entre las manos y claro no tengo mucho tiempo y ya no hago tantos Posts.
Hoy me ha venido este recuerdo y tendré que hacer más caso a lo que me decía mi padre, escribiré un poco más.
Desde Valencia con cariño, Montserrat Llagostera Vilaró 

martes, 15 de noviembre de 2016

LA BARBA

JOAQUIM MUNTANYOLA (Barcelona 9-4-1914 -Barcelona 5-3-2012)-FOTO DE INTERNET

BONA NIT: AVUI HE ESCANEJAT AQUESTA HISTORIA ESCRITA PER  JOAQUIN MUNTANYOLA, A LA REVISTA PATUFET DEL DÍA 14-4-1972
Desde Valencia amb carinyo,

BUENAS NOCHES:

HOY HE ESCANEADO ESTA HISTORIA ESCRITA POR JOAQUIN MUNTANYOLA, EN LA REVISTA PATUFET DE FECHA 14-4-1972

A CONTINUACIÓN LA TRADUZCO AL CASTELLANO

LA BARBA

Era un hombre serio y timido.Pero un día,por no haber provocado un cisma en su matrimonio, no tuvo más remedio que disfrazarse.Su mujer, de carácter sociable, se había comprometido a acudir a una fiesta donde era obligatorio ir disfrazado.
El hombre, haciéndole mala cara, se dispuso a hacer un sacrificio y se puso un turbante y aquella gran barba que su mujer le había comprado.
-De esta manera irás disfrazado, pero no mucho.
El señor Sala se paseó toda la noche con el turbante, y- eso era lo más importante-con la barba. 
Lamentablemente, el salón donde se celebraba el baile de disfraces era lleno de grandes espejos, y el señor Sala no tenía más remedio que verse reflejado constantemente, y la imagen que se presentaba ante sus ojos era realmente impresionante.
Aquella barba negra y espesa que le envolvía la cara, pasándole por debajo de la nariz, le daba un aire de apóstol joven y robusto.
Porque el  señor Sala, que aún disponía de una buena montaña de cabello negro, encima de la cabeza, cuando pasaba dos días sin afeitarse comprobaba que la barba seria blanca como un sorbo de leche y que si se la dejaba parecería un abuelo de ochenta años.
Poco a poco, gracias a aquella barba negra, el señor Sala se fue gustando.Y desde aquel día llevaba aquella barba imponente en la guantera de su coche.
Cuando nadie le veía, se detenía en un lugar poco transitado, se ponía la barba y se convertía en otro.Al bajar del coche, se iba mirando en todos los espejos de los escaparates y se saludada como si se tratase de un conocido.
-Páselo bien, señor Sala 
El otro señor Sala el de la barba negra, correspondía a su saludo y, como él seguía el camino hasta el próximo escaparate donde volvían a saludarse ambos, afectuosamente.
El señor Sala vivió unos días muy llenos de novedad, y consiguió romper la monotonía de su existencia.
Hasta que un día, llevando la barba que cambiaba su personalidad, se topó con su mujer, que lo conoció.
Las explicaciones que le dió le llenaron de tanta vergüenza que el pobre señor Sala decidió no ponerse más la barba postiza.
Y volvió a ser infeliz como antes. 

 Desde Valencia con cariño, Montserrat Llagostera Vilaró